PROMESAS Y SLIM

Carlos Augusto Jiménez Zarate


Son tiempos de campañas de elecciones, y ahí van los políticos, bien dispuestos a recorrer las calles, las casas, colonias y barrios de las ciudades, también en los pueblos, ejidos y rancherías.
   Los políticos principalmente del PRI y del PAN, que siempre andan en lujosas camionetas sin saludar a nadie, ahora se toman selfies, saludan y sonríen a niños y ancianos preferentemente, se hacen pasar por ciudadanos indignados, que hacen suyas todas y cada una de las preocupaciones sociales, ponen sus caras de interesados al escuchar las múltiples necesidades de la gente.
   Prometen de todo, con tal de obtener el voto, y es ahí es la primera cuestión: ¿Cuál es el límite de las responsabilidades, de los ahora suspirantes a diferentes cargos?¿Qué hace un alcalde? ¿Qué hace un diputado local? ¿Qué hace un diputado federal? ¿Qué hace un senador? ¿Qué hace un gobernador? ¿Hasta dónde llega el poder presidencial? En Nuevo León habrán cinco boletas y el chapulineo está a toda lo que da, alcaldes ahora queriendo ser senadores, diputados buscando la reelección y un gobernador queriendo ser presidente.
   Es sencillo decir que los políticos son un ambiciosos vulgares, que buscan eternizarse en el poder, pero y la responsabilidad del ciudadano ¿Dónde queda? México ha sido el paraíso de la corrupción, de la impunidad y de los fraudes. Aquí en nuestro país cualquier político, en cualquier puesto de elección popular en tres años se vuelve millonario, aquí se ven a los diputados regalando becas, despensas, cursos y una serie de migajas, en lugar de estar legislando a favor del pueblo.
   Donde los gobernadores roban a manos llenas y pocos se indignan, donde los funcionaros después se vuelven inversionistas. Aquí en México la gran mayoría de la actual clase política gobernante, transa para su beneficio personal, en ciclos interminables de corrupción.
   Ahí están las reformas estructurales de Peña Nieto, los diputados federales y senadores que aprobaron dichas reformas, lo hicieron sin consultar a nadie de sus distritos electorales, porque según ellos ya eran los representantes populares. Hasta firmaron un pacto por México.
   El gobierno de Peña esperaba que ciertos grupos sociales salieran a protestar, pero sus cuerpos policiacos los contuvieron y reprimieron, y los medios masivos los hicieron pasar como inadaptados sociales que se oponen el desarrollo y al progreso.
   ¿Alguien recuerda lo que prometieron, si se aprobaba la reforma energética? Según se bajarían los costos de la luz eléctrica y el precio de las gasolinas. Pero en lugar de eso tenemos un libre mercado de precios, y ante la contrapropuesta de AMLO de congelar los precios de las gasolinas, todos los demás candidatos enloquecieron.
   Es natural que los candidatos afines al sistema neoliberal defiendan los intereses de los empresarios, y más entendible es que los empresarios cuestionen dicha propuesta, pero escuchar algunos ciudadanos trabajadores, que apenas ganan un promedio de 11,000 pesos al mes, y que con dificultad le echan gasolina a su automóvil, decir que esa propuesta no viable, es ya sobrepasar los límites kafkianos de la locura, de lo irreal.
   Entonces ¿Qué caso tiene un gobierno? Si no es para velar por el bien común. ¿Porque una parte de los ciudadanos acepta pagar más, aunque su salario valga menos?
   Pero por si faltara algo en esta locura neoliberal, ayer uno de los hombres más ricos del mundo se lanzó a defender el proyecto del nuevo aeropuerto, y en términos mediáticos parecía que AMLO recibiría un fuerte golpe a su campaña, pero la conferencia fue monótona y hasta aburrida.
   La exposición de SLIM en realidad se convirtió en un bumerang a favor de AMLO, no por la defensa pública de su interés por el proyecto, sino por la pregunta de Chrissie Murray de Reuters ¿Cuánto dinero tenia invertido familiarmente o personalmente?
   El hombre más rico de México dijo que cero, aclaro que había dinero de diferentes afores, y que esa inversión estaba tasada a un 10 por ciento de ganancia real, además declaró que estaba garantizada con las “TUAS” que son las tarifas de uso aeroportuario, luego le dio la palabra a “Luis” para explicar la garantía de la fibra (inversión), el aclaro que la fuente de pago inversión son los remanentes de los TUAS, y que la deuda contratada está en función del aeropuerto que le diera servicio a la CDMX, y que si por alguna razón el nuevo aeropuerto no se construyera, los TUAS que se generan con el aeropuerto que esté funcionando (actual), servirían para pagar la fibra (inversión).La explicación dejó en claro que la oligarquía siempre gana, y lo hace apostando el dinero (trabajo) de los que menos tienen. Más claro no se puede.

Margarito Cuéllar

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Susana Robles

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Raúl de Jesús Solano

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