EL TRAVESTI, LA INTERPRETACIÓN Y EL FRÍO
Pedro Pablo Marín*


Bajo y subo las escaleras de la casa casi siempre por algo que he olvidado, arriba cuando estoy abajo, abajo cuando estoy arriba. Hoy amaneció frío, la temperatura está bajo cero, aafuera no se sale más que para sufrir en la carne un ardor intenso, sin embargo hay que salir pues hoy me han llamado de un trabajo.
   Un tipo quiere que le pinte unos rostros en su salón de belleza, unos rostros de mujer estilizada, me ha dicho. “¡Pero no quiero rostros de mujeres que parezcan travestis!”, agrega en tono serio. Y yo me pregunto: ¿cómo un rostro de mujer puede convertirse en el rostro de un travesti?
  Esto sólo podría darse bajo la propia interpretación mental de la persona, es decir, que de pronto, cualquier rostro de mujer puede ser considerada la de un hombre bien parecido o parecida. A lo que hemos llegado con todo el tema del género.
   Yo supongo que el frío a esta ahora sirve para encoger las partes, hablo de las del travesti, porque con el frío el pene se encoge, no sé si pasará igual con la vagina ya que nunca he tenido una, habrá que preguntarle a un trans o a una mujer, ya no se sabe, esto ha ido demasiado lejos y yo solo quiero dinero para pagar mis tarjetas, pero el debate ya ha llegado hasta los negocios pequeños.
   Y es que es así, si pinto un rostro de mujer, cualquiera podrá decir que se trata del rostro de un travesti, no lo sé, tal vez no lo haga.
   Me regreso a casa pensando en lo que me ha dicho el propietario y es que sin querer se ha confesado ante mí. Qué necesidad tengo de escuchar confesiones, al final él y cualquiera podrán decir que se trata de un hombre con cara de mujer. ¿Y si lo convenzo de que se verá mejor un rostro masculino en su negocio? ¿Qué me dirá? Vaya, ahora tengo que discurrir en estos temas y todo por las deudas al banco.
   Tal vez deba pintar la cara de Juan con las facciones de Leticia, quién sabe, a lo mejor su negocio crece y es considerado como un salón de belleza incluyente, premios y reportajes en Internet y todo porque tal vez pinté más pómulos donde no. ¡Madre mía!, ¿qué haré? Sólo quiero pagar mis tarjetas, pero antes tengo que convencer a un tipo de que el prejuicio está en su interpretación, no en mi pintura, por eso lleva el prefijo antes de la palabra juicio –le diré- y me sale debiendo con la clase de gramática.
   Pero es saliva gastada, da igual, al final, el prejuicio siempre estará ahí, haga frío o calor.

*Poeta, filósofo. Autor de los poemarios De calles, rostros y jornadas (2015) y Piedras blandas (2016). Blog: elcantodelacigarra.wordpres.com Tw: @delnortepoetry Instagram: el_espacio

Margarito Cuéllar

m.cuellar@radiital.com

Susana Robles

sussyr@radiital.com

Raúl de Jesús Solano

Rauldj@radiital.com

Martín Abrego

martinp@radiital.com