EL UNIVERSO DIGITAL Y LA CREACIÓN LITERARIA

Hugo Esteve Díaz


¿A quién no le ha pasado que en algún momento de su vida se ha sentido abrumado ante la gran cantidad de libros que no ha leído y que algún día desearía leer? En mi caso podría hacer un listado de al menos 50 títulos de libros que todavía no he leído y que me siento “obligado” a leer. Nos falta tiempo —más bien nos falta vida— para leer todo lo que se supone que deberíamos leer para contar con un bagaje que se respete de culto. Bueno, pues para mayor agobio recientemente he descubierto que existe un universo literario alternativo que se mueve de manera muy dinámica en la red: la literatura digital.
   No me estoy refiriendo a la gran cantidad de libros digitales, mejor conocidos como e-Books, que no son otra cosa más que la versión digital de cualquier libro y que pueden adquirirse a través de las tiendas virtuales, como Amazon y su plataforma Kindle, entre las más conocidas. Ni tampoco a los Blogs, ni a las redes sociales.
    La literatura digital es mucho más que eso. Se trata de un nuevo tipo de narrativa que va más allá de las formas y modos de creación literaria. No intentaré contar su historia ni quienes fueron sus pioneros, aunque su antecedente más remoto curiosamente se encuentra en la era previa al internet. Sin embargo, con el nacimiento de la internet la literatura digital ha alcanzado sus niveles de mayor creatividad y, sobre todo, de difusión. Nos encontramos, entonces frente a una literatura creada para el mundo digital, aunque existen piezas que se encuentran disponibles en formatos planos, como en pdf.
    La característica más notable es que sus creadores se encuentran entre dos campos: el tecnológico y el literario. Lo que derriba varios prejuicios, como el que los programadores y profesionales de la informática se encuentran muy lejos de la literatura (en el sentido de la narrativa); o que los escritores, novelistas, poetas, cuentistas, cronistas y demás, son ajenos a la era digital.
    Para dar una idea sobre esto me referiré tan sólo a tres ejemplos de verdad sorprendentes.
   Rodolfo J.M. creó Tatuaje, una novela policiaca, en la que el protagonista, Rolo Díaz, se le encarga buscar a un tal Melquiades Orozco y entregarle un sobre; algo muy sencillo que se entreteje en una serie de complicaciones y enigmas, como el tatuaje que descubre Rolo en su pecho sin tener muy claro cómo es que apareció en su cuerpo. La novela puede leerse a la manera convencional (existe versión pdf) o bien siguiendo una serie de pistas a base de hipervínculos que nos van dado acceso a fotografías, expedientes, llamadas telefónicas, mapas y otra serie de indicios a través de los cuales se va desarrollando la trama. Se trata, pues, de una novela interactiva en la que el lector va tomando decisiones. http://tatuaje.centroculturadigital.mx/#
    Santiago Ortiz ha diseñado una nueva versión de cómo leer Rayuela, la novela clásica de Julio Cortázar. Como sabemos, la novela del argentino se puede leer de manera convencional, de principio a fin, o en su defecto, siguiendo la tabla recomendada por el autor, brincando de un capítulo a otro. En esta nueva versión para el mundo digital la novela se puede leer de manera “circular”, de modo que al girar el gráfico éste va cambiando de colores y formas, al mismo tiempo que el lector selecciona alguno de sus capítulos, mismos que se ligan uno a otro de acuerdo con la guía original. http://moebio.com/research/rayuela/
    Milton Läufer creo una pieza denominada Writer Tools, que forma parte de un proyecto mayor conocido en el medio internacional como Códigos. Se trata de un espacio maravilloso: el usuario puede seleccionar cualquier texto, digamos un poema de Neruda o un pasaje de Drácula, y al enviarlo el programa convierte el texto en distintas notas generando una pieza musical. Lo interesante de la página es que lo mismo se puede hacer con el instructivo de un auto o con el discurso más demagógico, el programa lo transformará en música. Una vez transformado el texto en música, el usuario puede modificar la velocidad y cambiar el orden de las notas. De modo que nos encontramos frente a una nueva fuente de inspiración literaria para la creación musical http://www.miltonlaufer.com.ar/codigos/
    Basten estos ejemplos para darse una idea del universo de la literatura digital que nos rodea sin saber que anda por ahí esperando que lo leamos. Una recomendación sería empezar por la página del Centro de Cultura Digital, en donde colabora la muy talentosa Mónica Nepote. Ahí encontrarán diversos proyectos y piezas, desde narrativa, poesía, educación, comunicación, tecnología y cultura. http://editorial.centroculturadigital.mx/
¡Buen viaje!

Margarito Cuéllar

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Susana Robles

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Raúl de Jesús Solano

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Martin Ábrego Parra

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